El Sistema Personalizado de Dosificación se ha establecido en los últimos años como uno de los servicios profesionales farmacéuticos con mayor impacto asistencial. Comenzó como una solución dirigida principalmente a pacientes mayores y polimedicados, y actualmente ha evolucionado hacia un modelo mucho más amplio, apoyado en la tecnología, la automatización y la coordinación entre profesionales sanitarios.

Así lo explican Pilar Álvarez y Sheila Plaza, cotitulares de la Farmacia Álvarez Plaza CB, en Yunquera de Henares (Guadalajara), con más de siete años de experiencia ofreciendo este servicio. En su práctica diaria, han comprobado que una parte importante de los tratamientos no alcanza los resultados esperados por problemas de adherencia relacionados con olvidos, errores en la posología o duplicidades terapéuticas.
Preparar un SPD con rigor, método y ausencia de distracciones
La elaboración de un SPD es un proceso clínico que requiere máxima concentración y control. Cualquier interrupción durante la preparación puede traducirse en errores que afecten directamente a la seguridad del paciente. Por este motivo, el apoyo tecnológico resulta fundamental.
En su farmacia apostaron por un sistema semiautomático que les permite optimizar la preparación de la medicación, reducir riesgos y mantener la trazabilidad del proceso.
Este tipo de soluciones, similares a las que se integran en los robots SPD profesionales, facilitan retomar el trabajo exactamente en el punto en el que se ha dejado, evitando fallos humanos y garantizando un entorno de trabajo más limpio y seguro.
El SPD como servicio asistencial, no sólo como blíster
Para estas farmacéuticas, el SPD es mucho más que la simple reorganización de medicamentos. El servicio comienza con una entrevista inicial en la que se analiza el tratamiento completo, el estilo de vida del paciente y su capacidad real para manejar la medicación.
El objetivo es preparar correctamente las dosis, gestionar la adherencia, seguimiento y coordinación clínica.
Durante este proceso se revisan posibles interacciones, duplicidades o contraindicaciones, y se establece una comunicación directa con el médico de cabecera. Esta coordinación médico-farmacéutico es uno de los pilares del modelo de SPD en farmacia comunitaria, ya que permite un seguimiento continuo y una atención más segura y eficaz.
Nuevos perfiles de pacientes
El SPD ya no se limita sólo a personas mayores, se aplica hoy a perfiles muy diversos: pacientes jóvenes con tratamientos complejos, personas con patologías crónicas, pacientes oncológicos, tratamientos de salud mental o usuarios con algún tipo de discapacidad, como la visual.
Además, su implantación en entornos como residencias, centros de día o centros sociosanitarios, hace que tenga un papel clave para la mejora de la adherencia al tratamiento y la seguridad en la administración de medicamentos.
Tecnología y automatización
La evolución del SPD está estrechamente ligada a la automatización farmacéutica, el uso de software de gestión avanzada y la interoperabilidad entre profesionales.
El software AMCO+ o los sistemas automatizados de Farmadosis permiten trabajar con procesos más eficientes, trazables y seguros.
El SPD es una herramienta estratégica que refuerza el papel clínico del farmacéutico, mejora los resultados en salud y abre nuevas vías de colaboración con médicos, enfermeros y servicios sociosanitarios, y coloca al paciente en el centro de la atención saitaria.
Referencias: https://www.imfarmacias.es/noticia/40469/la-preparacion-de-un-spd-requiere-de-mucha-concentracion-evitando.html



